Las verduras en la comida del bebé, fundamentales

verduras en la comida del bebéA partir de los seis meses, las verduras en la comida del bebé son fundamentales, complementando, de esta manera, a la leche. Se le puede iniciar con tubérculos, como la patata o el boniato, las judías verdes, el calabacín y la calabaza. Después, seguiríamos con el puerro y la cebolla, prestando atención a la tolerancia del bebé, ya que pueden provocarle gases. Finalmente, es el turno del apio, el brócoli, la zanahoria, el tomate, la coliflor y la cebolla. Y a partir de los 12-18 meses ya se puede optar por las espinacas, la col, la remolacha, el nabo, los espárragos o las acelgas, no antes, porque tienen un aporte muy alto en oxalatos y nitritos.

Es importante observar siempre el comportamiento de nuestro bebé ante la comida, porque él mismo nos indicará, a su manera, si necesita una dieta más contundente. Para empezar a darle verduras, se puede utilizar una pequeña táctica, que consiste en poner, durante semanas, de vez en cuando en el biberón de leche, un poco de caldo de cocer verduras, sin sal, para que el bebé se habitúe a su sabor. Una vez que lo acepte bien, ya se le pueden preparar sus primeros purés de verduras. Hay que hacerlos de una sola verdura, con una base de patata, y así, si alguna le sienta mal, enseguida se podrá detectar de cuál se trata. También es conveniente dejar un intervalo de cuatro o cinco días entre ellas.

El procedimiento es sencillo, cocemos las verduras sin sal lo justo para que estén blanditas, con la menor cantidad de agua posible y en una olla a presión, para que los alimentos no pierdan sus nutrientes como suele pasar en una cocción prolongada. En vez de batirlas, lo mejor es triturarlas, así el puré tendrá una textura más agradable. Si sale espeso, se puede aclarar con un chorrito de leche. Y, si queda demasiado líquido, se puede espesar echando un cacito de los cereales que toma a diario.

Verduras en la comida del bebé: el rechazo

Para evitar rechazos, al principio bastara con solo dos o tres cucharadas de puré en el biberón del mediodía. Día a día se le puede ir espesando más, hasta que esa toma sea solo de puré y se lo podamos dar con la cuchara. A partir de entonces, el puré sustituirá a la papilla de cereales que tomaba para comer. Cuando el bebé se haya habituado a estos purés suaves, se los podremos hacer mezclando dos o tres verduras, de un sabor más intenso que las anteriores.

Las verduras enla comida del bebé tienen muchas vitaminas, en mayor proporción ácido fólico, vitamina C y betacaroteno, sales minerales, sobre todo magnesio y potasio, pero también hierro y calcio. También fibra y muy pocas calorías. Conviene recordar que nada tiene que ver el valor nutricional de la leche al de las verduras, así que la fruta y la verdura son complementarias a la leche y no al revés. Son muy saludables porque aportan muchos micronutrientes que actúan como antioxidantes y protegen de varias enfermedades crónicas, además de que ayudan a mantener la salud de tejidos como la piel y mucosas del cuerpo.

Ante cualquier duda o intolerancia, conviene seguir las recomendaciones del pediatra, que es quien mejor conoce la evolución y las necesidades del bebé y sobre todo de las verduras en la comida del bebé.

 

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