Parto

Mitos sobre el momento del parto

Y después de 9 meses llegó lo que tanto estabas esperando: poder verle la carita a tu bebé. Como en las grandes gestas, siempre hay mitos que se cuelan entre las verdades. Desterrando mitos sobre el momento del parto es de lo que trata este post. La impaciencia, la incertidumbre, lo que algunas mamás cuentan, y en definitiva el desconocimiento, hacen que nos imaginemos el parto más traumático de lo que será realmente. Ese momento inspira muchos mitos, que hay que aprender a discernir de la realidad.

Las películas que vemos, a veces los libros que leemos, que muestran partos violentos, contracciones, hemorragias, gritos fuertes de dolor… nos hacen crearnos una imagen que después no se corresponde exactamente con la realidad. En el momento del parto todo es más aséptico. La sangre no sale tan a borbotones durante las contracciones. Los vasos sanguíneos se abren en el momento en el que la placenta se desprende del útero. Y si las contracciones son fuertes, el dolor tampoco es tan sumamente insoportable.

Contracciones

Las contracciones son molestas y producen dolor. Pero no todas las embarazadas las viven igual. El dolor varía dependiendo de cada persona, de cómo evoluciona el parto, o de la forma que se generan las contracciones. Normalmente, la intensidad es progresiva. Primero, son suaves, y el cuerpo se va adaptando al mismo tiempo que van aumentando, por lo que los músculos se van ajustando a las contracciones.

Los fórceps o ventosas se han utilizado siempre para facilitar el momento del parto. Es cierto que estos instrumentos durante años conseguían el efecto contrario, y servían para salvar la vida de la mamá en los casos en los que se había perdido toda la esperanza de un parto satisfactorio para el feto. Pero ahora los instrumentos han cambiado y evolucionado y no producen lesiones para la mamá o el bebé.  Ayudan a abreviar el periodo expulsivo y así evitar la cesárea.

¿Día idóneo?

Otro de los falsos mitos es pensar que hay días en los que es conveniente no parir. Como por ejemplo en noches de luna llena, los fines de semana, el mes de agosto, en Navidad…. Esto se sustenta en la creencia de que en determinadas fechas el número de médicos disponibles es mínimo y el personal es insuficiente en caso de que el parto se complique. Pero no es así. Las matronas, los enfermeros, los médicos, están asegurados en un parto para aquellos nacimientos un 1 de septiembre a las 2 de la tarde, como el 25 de diciembre a las 2 de la mañana. Lo que sí se reduce, quizá, en época de vacaciones o días festivos, es la plantilla para las clases de preparación al parto, por ejemplo, o como las consultas, que solo funcionan en día laborables. El servicio de Cirugía, la Maternidad y los servicios de Urgencias trabajarán a pleno rendimiento.

Cesáreas

Si el bebé se presenta de nalgas no significa irremediablemente practicar una cesárea. Hay que tener en cuenta primero otros factores, como es el tiempo, el tamaño de la pelvis de la madre, la estatura, la posición del bebé… Será el obstetra y demás personal evaluarán lo que mejor le convenga a la mamá y al bebé.

No tiene por qué. Todo depende del motivo que llevó a intervenir la primera vez. Cuando el primer parto fue por cesárea se intenta que los siguientes sean vaginales, incluso facilitando el nacimiento con fórceps en caso de que se haga largo el periodo expulsivo y así evitar un sobreesfuerzo de la cicatriz uterina. Prácticamente dos de cada tres mujeres tienen partos naturales tras una primera cesárea.

A veces, también se ha dicho que cuanto más grande se al bebé, más largo será el parto. Pero no necesariamente tiene que ser así. Ha habido partos sencillos de bebés de más de 4 kilos en los que no ha hecho falta emplear fórceps. El tiempo que dura el parto no depende tanto del peso del bebé como de la forma en que transcurra el alumbramiento. A veces importa más la posición que el tamaño y abreviará el proceso cambiar de postura. La mejor recomendaciones seguir las órdenes de la matrona.

No es cierto tampoco que un parto largo signifique que no vaya bien. Cada mujer requiere un tiempo para dar a luz. En este proceso intervienen muchos factores. En teoría la dilatación del cuello del útero avanza al ritmo de un centímetro por hora. Lo que importa es la progresión regular. El continuo control fetal permitirá a los sanitarios intervenir en caso necesario.

En muchos partos se utiliza la epidural. Esto hace que la ausencia de dolor tras el parto que permite la anestesia hace que estemos más relajadas y por consiguiente podamos disfrutar más de nuestro bebé. Lo que no significa que no podamos vivir el primer momento con del recién nacido si no se ha empleado anestesia. Pero se hace de manera diferente.

Y la anestesia epidural no produce dolores de espalda. Y esto es falso. Los estudios realizados han demostrado que es el propio embarazo el culpable de esta dolencia. Las mujeres que padecen dolor de espalda durante la gestación son propensas a sufrirlo después del parto. Aunque puedes tener un punto doloroso y una pequeña contusión en la espalda después de la epidural, el elegirla no supone un riesgo de dolor de espalda a largo plazo.

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