Últimos 15 días de embarazo

Los últimos 15 días de embarazo

Los últimos 15 días de embarazo son realmente días de continuas emociones. Empieza lo que pondrá punto y final a 9 largos meses. En ese tiempo, el bebé ya está perfectamente preparado para ver la luz del día. Y es que el feto mide entre 48 y 53 centímetros y su peso ronda aproximadamente los 3’5 kg de media. En esos últimos 15 días de embarazo, la mayor parte de la grasita que lo cubre ha desaparecido, aunque pueden quedar algunos restos en sus pliegues de la piel.

El bebé ya está prácticamente preparado para nacer. Quizá nazca sin pelo, o quizá nazca con bastante pelo y las uñas largas, con las que posiblemente se arañará la cara una vez nazca. Los huesos del cráneo del bebé todavía están separados y se quedarán así para permitir que la cabeza pueda comprimirse lo necesario para atravesar el canal del parto. Se le denominan fontanelas, y se cerrarán meses después de haber nacido.

Esos días previos al parto, la futura mamá se caracteriza por estar nerviosa y con ansiedad. Son momentos de incertidumbre, porque la fecha de parto es una previsión, no es una ciencia exacta. Es posible que se avance, pero puede ser también que nazca después de la fecha prevista. Sin embargo, no se inducirá al parto hasta que no hayan pasado las 42 semanas, si no se produce ninguna situación extraña.

Control exhaustivo

Son momentos de llevar unos controles exhaustivos. Porque cuando se alcanzan las 41-42 semanas, se tiene que estar bien atento a cualquier movimiento. En ese estado de gestación, cada 48-72 horas se debe monotorizar la frecuencia cardiaca del feto y las contracciones maternas, además de hacer una ecografía para valorar el líquido amniótico, el peso, y los movimientos del feto y el cuello uterino.

Últimos 15 días de embarazo

Si en alguna de estas pruebas se detectara algún signo de que la placenta empieza a ser insuficiente para aportar los nutrientes que necesita el feto, o si se llega ya a las 42 semanas y todo está correcto, pero no se ha producido el parto de manera natural, se acostumbra a inducirlo. Hay casos en los que la gestación puede considerarse de riesgo, por lo que se adelantaría a las 40-41 semanas.

En los casos en los que el cuello del útero no esté maduro, se procedería a realizar una inducción del parto. La inducción consiste en colocar una sonda para ayudar a dilatarlo, o administrarle prostaglandinas. Si pasan 48 horas y no se ha iniciado espontáneamente el parto, se inducirá mediante oxitocina.

Emociones a flor de piel

Antes de que nazca el bebé, las futuras mamás viven momentos de subidas y bajadas de estado de ánimo, debido a las hormonas. Quieren tenerlo todo preparado, van cansadas, y esos últimos 15 días dormir bien a veces se puede convertir en un auténtico imposible. Pero hay que descansar y coger fuerzas para los primeros días del bebé, pero el volumen de la barriga y la falta de espacio no permiten tampoco que duerma como debiera.

La embarazada también se siente pesada, torpe y lenta. Caminar rápido es algo que ya ni se plantea, y la barriguita la ha de coger con las dos manos, porque pesa. La ansiedad y las ganas de que llegue el fin del embarazo pueden hacer que estén más irascibles y enfadadas, más sentimentales de lo normal, y con las emociones a flor de piel.

Pródomos de parto

Las ganas de hacer pipí son constantes, porque el bebé ejerce presión sobre la vejiga. Y se suelen hinchar también los tobillos, las manos, las piernas y los labios… En estos últimos 15 días de embarazo se producen una serie de cambios que conducen al parto. Esta fase se denomina pródromos de parto. Entonces el bebé ya encaja su cabeza en la pelvis materna, se modifica el cuello del útero, y se expulsa el tapón mucoso.

Los pródomos de parto también consisten en tener contracciones irregulares y poco dolorosas, que se pasan haciendo reposo, calambres en las piernas y dolor en la zona lumbar de la espalda, molestias gastrointestinales... A veces es tanto el malestar que se impide llevar un ritmo de vida normal, y la embarazada está deseando que se produzca ya el parto.

No hay que dejarse llevar por los nervios. Y es que, a pesar de todo, hay que vivir este periodo con paciencia y seguir realizando actividades agradables, que nos gusten, como escuchar música, pasear… y llevar un ritmo de vida tranquilo, descansando todo lo posible cuando las contracciones no sean intensas.

El hambre también nos puede jugar malas pasadas. Por eso es imprescindible tomar alimentos ligeros, sin abusar y siguiendo los consejos de todo el embarazo, cuidando, al mismo tiempo, la hidratación: bebiendo mucha agua, ingiriendo zumos de frutas, o tomando bebidas isotónicas.

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