Enfermedades que pueden complicar el embarazo (I)

El embarazo es una época de la vida de una mujer en la que tiene que cuidar todos los detalles sobre su salud. No solo por ella, sino por el feto que lleva dentro y que se están convirtiendo en bebé. Por eso, durante la gestación, hay enfermedades que pueden complicar el embarazo con las que debe tener mucho cuidado una embarazada y llevarlas controladas gracias a la labor de su médico y de ella misma. Repasamos algunas de la que consideramos más importantes:

Enfermedades que pueden complicar el embarazoCardiopatías congénitas

La mayoría de mujeres con defectos congénitos del corazón pero que no ha tenido síntomas antes del embarazo no tiene un riesgo mayor de complicación durante el mismo. Sin embargo, las mujeres que tienen ciertos trastornos que afectan al lado derecho del corazón y a los pulmones, como el Síndrome de Eisenmenger y la hipertensión pulmonar primaria, corren el riesgo de sufrir un colapso y morir durante el parto o poco después de éste. La causa de la muerte es poco clara, pero el riesgo es lo bastante importante como para desaconsejar el embarazo. Si una mujer con alguno de estos trastornos queda embarazada, el parto debe realizarse en las mejores condiciones posibles y con el equipo completo de reanimación preparado. Se pueden administrar antibióticos para evitar la infección de las válvulas cardíacas anormales. El aborto espontáneo o inducido después de las 20 semanas de embarazo también resulta peligroso para estas mujeres.

Hipertensión arterial

Otra de las enfermedades que pueden complicar el embarazo es la hipertensión arterial. Las mujeres embarazadas con una hipertensión arterial grave (más de 180/110 mm Hg) necesitan cuidados especiales. El embarazo puede empeorar en gran medida la hipertensión y provocar hinchazón del cerebro, hemorragia cerebral, insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca e incluso la muerte. El desprendimiento prematuro de la placenta de la pared uterina es más frecuente en estas mujeres; con el desprendimiento, el suministro de oxígeno y de nutrientes que recibe el feto se interrumpe y éste puede morir. Aunque la placenta no se desprenda, la hipertensión puede reducir el suministro de sangre que recibe la placenta y retardar el crecimiento fetal. Si la mujer desea continuar el embarazo, se deben administrar fármacos más potentes que reduzcan su presión arterial. En general, se la hospitaliza durante la segunda mitad (o incluso más) del embarazo para protegerla a ella y también al feto. Si su estado empeora, puede que deba recomendarse la interrupción del embarazo para salvar su vida.

Anemia

La anemia tambien es una de esas enfermedades que pueden complicar el embarazo y, de hecho, es una de las complicaciones más frecuentes durante el embarazo (la sufren hasta en el 95% de las mujeres embarazadas) y es causada por un descenso del hierro por debajo de los valores normales. El hierro es esencial para la producción de hemoglobina, la proteína que se encuentra en los glóbulos rojos y que lleva el oxígeno a otras células. Durante el embarazo, la cantidad de sangre en el cuerpo de la mujer aumenta hasta un 50 por ciento más de lo usual. Por lo tanto, necesita más hierro con el fin de producir más hemoglobina para toda esa sangre adicional que se suministrará al bebé y a la placenta.

Espina bífida

La espina bífida es un tipo de malformación congénita que engloba un grupo de alteraciones anatómicas que consisten en la falta de fusión de los elementos músculo-esqueléticos que protegen a la médula espinal a nivel de la columna vertebral. Esto provoca que los tejidos nerviosos queden desprovistos de su protección habitual y queden expuestos a todo tipo de lesión, contaminación e infección, lo que tiene como consecuencia la aparición de graves secuelas neurológicas en el bebé, que pueden afectar gravemente a su futura calidad de vida.

Diabetes gestacional

La diabetes también suele ser una de las enfermedades que pueden complicar el embarazo. Esto sucede porque las hormonas del embarazo pueden bloquear el trabajo que hace la insulina. Cuando esto sucede, los niveles de glucosa se pueden incrementar en la sangre de una mujer embarazada. La mayoría de las mujeres con diabetes gestacional son capaces de controlar su azúcar en la sangre y evitar hacerse daño o dañar a su bebé. Las mujeres embarazadas que padecen diabetes gestacional tienden a tener bebés más grandes al nacer. Esto puede incrementar la posibilidad de problemas en el momento del parto, como un parto por cesárea o un traumatismoa al nacer. El bebé es más propenso a tener períodos de nivel bajo de azúcar en la sangre (hipoglucemia) durante los primeros días de vida. Las madres con diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de sufrir hipertensión arterial durante el embarazo.

 

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